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HABLANDO EN EL SENADO SOBRE CUBA, Redfield Proctor, el Senador de Vermont con menos antigüedad, causó una sensación nacional. Justo acababa de volver de un viaje peligroso de diez dÃas de la isla colonial española, donde se unió a un grupo de la Cruz Roja Norteamericana encabezado por Clara Barton, el informe como testigo del Senador Proctor del 17 de marzo de 1898 y su carta privada y confidencial de asesoramiento del 29 de marzo de 1898 al Presidente McKinley--impresa por primera vez aquà en su totalidad -dio forma al mensaje del Presidente al Congreso el mes siguiente. Asà informado de antemano por el relato del Senador Proctor y animado por el eco del Presidente McKinley a las palabras de Proctor, los estadounidenses de todas partes y de todas las clases sociales solicitaron al Congreso por el pronto alivio de Cuba. El Discurso Cubano documenta la respuesta correcta a la pregunta: ¿Qué evento único, más que cualquier otro, llevó a los Estados Unidos para ir a la guerra con España en 1898? Durante un tiempo en que el Presidente McKinley estuvo silencioso, poco antes de que la Marina emitiera su informe sobre el misterioso hundimiento del buque de guerra Maine, el Senador Proctor, quien rara vez hablaba en público y no era un orador notable, simplemente hablando de sus notas, expuso las condiciones en Cuba en un relato conciso, claro y creÃble. Con el Senador Proctor como su testigo, con cientos de miles de enfermos y hambrientos cubanos juntos a nuestras costas, rescate en lugar de venganza, desencadenó la guerra con España en 1898.