Librería Samer Atenea
Librería Aciertas (Toledo)
Kálamo Books
Librería Perelló (Valencia)
Librería Elías (Asturias)
Donde los libros
Librería Kolima (Madrid)
Librería Proteo (Málaga)
No hay nada más caprichoso que pretender. He ahí la esencia del juego. Mientras existan al menos un Dios y los seres animados perdurarán los juegos. El Haiku, en particular, fue definido como poesía de diversión. Pero ¿qué poesía no lo es? Conjuremos a Quevedo (el grande de los rebeldes, calificado como el primer artífice de las letras hispanas; polvo serán mas polvo enamorado), al poeta antipoeta Nicanor Parra, a su compatriota Gonzalo Rojas cuando encara a Dios, a la muerte, al amor, con sus imaginaciones inagotables, y nos transporta a la fantasía de la realidad. De hecho, Roland Barthes, en su libro El imperio de los signos, observa: el haiku reproduce el gesto indicativo del niño que muestra con el dedo alguna cosa, diciendo tan sólo: ¡esto!, ¡mirá allá!, ¡oh!, ¡ah!. Desde la infancia, en ese primer balbucir, el juego -sea símbolo o palabra- se transforma en el más peligroso de los dones. Su voz es sabia y filosófica. Posee una cadencia inimitable, un buen sentido fuera de lo común y una profundidad latente, porque hay fuego en el azul de Ambroggio, un erotismo telúrico en su registro lírico.Oscar Hijuelos,Premio Pulitzer