Neuroanestesia práctica

16,83 €

Autor(es): Raúl Carrillo Esper
ISBN: 9786077411956

Editor: Editorial Alfil
Páginas: 200
Sello: Editorial Alfil, S. A. de C. V.
Colección: Clínicas Mexicanas de Anestesiología
Idioma: spa
País de edición: México

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La neuroanestesia, al igual que las demás subespecialidades, ha evolucionado a través de los años. Desde la primera demostración de la acción del éter en 1846, y posteriormente la del cloroformo en 1847, la anestesia se dio a conocer en todo el mundo. Sin embargo, en relación a la anestesia para los procedimientos neuroquirúrgicos, hubo un avance y una aceptación más lentos, probablemente porque ya se sabía que el cerebro no posee terminaciones nerviosas para el dolor y que, por lo tanto, acceder a la inconsciencia no resultaba tan necesario. Uno de los primeros neurocirujanos, Victor Horsley (1857-1916), quien profundizó en el conocimiento de la neurofisiología, investigó los efectos que los diferentes anestésicos tenían sobre el contenido craneano. Concluyó que el éter, por sus propiedades hipertensivas, causaba un mayor sangrado, vómito posoperatorio e inquietud posquirúrgica, por lo que su uso en neurocirugía debía ser proscrito. En contraste, consideró que la morfina, al no aumentar el flujo sanguíneo cerebral, era más adecuada, aunque la limitante estaba dada por los efectos de depresión respiratoria que producen todos los opioides. El cloroformo era, de acuerdo a su experiencia, la mejor opción para el paciente neurológico, aunque las muertes con su uso no eran infrecuentes. Conforme pasó el tiempo y la capacidad de entendimiento de la dinámica intracraneal fue creciendo, el uso de diferentes técnicas y anestésicos fue desarrollándose hasta lograr una disminución en la incidencia de complicaciones graves y muerte en neurocirugía. El desarrollo de la neuroanestesia como subespecialidad emerge definitivamente alrededor de 1960. Hunter publicó en 1964 el primer texto dedicado a la neuroanestesia. De la misma manera, se empezaron a crear sociedades para impulsar la investigación de los conocimientos orientados a la mejor comprensión de la neuroanestesia. El cerebro tiene su propia fisiopatología, y sus mecanismos de perfusión son diferentes de los de otros órganos por la presencia de un sistema complejo y todavía no totalmente comprendido, como es la autorregulación, que, como es sabido, inclusive varía de paciente a paciente. La dinámica cerebral, el comportamiento de la microvasculatura, el efecto de los anestésicos tanto sobre el sistema nervioso como en la vasculatura propia y la posibilidad de brindar protección cerebral son conceptos muy ligados al paciente neurológico. El anestesiólogo general o de cualquier otra subespecialidad frecuentemente se encuentra ante la necesidad de resolver un caso neuroquirúrgico. A pesar de que durante la residencia en anestesia una parte importante de la enseñanza la conforman las bases de la neuroanestesia, no es la práctica común, y existen algunos puntos que por el escaso contacto al respecto no se manejan con soltura. Las posiciones que son necesarias en el paciente neuroquirúrgico casi no se presentan en otros tipos de cirugías. La posición sedente o el decúbito prono, o bien el lateral, pueden afectar en forma importante al paciente, además de tener particularidades en cuanto a los riesgos que con ellas se corren, tales como la embolia aérea. De la misma manera, los avances en el neuromonitoreo obligan al conocimiento del mismo y, aunque la interpretación corre a cargo del neurofisiólogo, la información general y el conocimiento profundo de la acción de los anestésicos sobre las diferentes técnicas de neuromonitoreo son básicos para permitir una asociación sólida con el neurofisiólogo en beneficio del paciente. Actualmente el paciente traumatológico es uno de los problemas que con mayor frecuencia enfrentan los anestesiólogos. En este rubro destacan el traumatismo craneoencefálico y el de columna vertebral, tanto cervical como lumbar, cuyos problemas y características son únicos y la mayoría de las veces complejos. El paciente neurológico que se va a someter a estudios de neuroimagen también presupone un capítulo especial con particularidades muy específicas. El abordaje transesfenoidal para el tratamiento de tumores hipofisarios es cada vez más utilizado, lo que trae consigo ciertas características exclusivas de este tipo de cirugía. Estas Clínicas tienen como misión poner al alcance de los anestesiólogos no familiarizados con la neuroanestesia una manera rápida de recordar las características sobresalientes y los puntos importantes antes de abordar un caso de cirugía neurológica. Tuvimos la fortuna de contar con autores destacados, quienes con su experiencia en neuroanestesia han contribuido a alcanzar la premisa anteriormente expuesta.
Prólogo. Introducción. 1. Neuroanatomía y neurofisiología básicas. 2. Participación del anestesiólogo en el traumatismo craneoencefálico. 3. Manejo anestésico del paciente con trauma cervical. 4. Manejo anestésico en tumor supratentorial. 5. Anestesia para pacientes con tumor hipofisario. 6. Manejo anestésico en la instrumentación de columna cervical. 7. Manejo anestésico en la instrumentación de columna lumbar. 8. Anestesia en neuroimagen: tomografía axial computarizada y resonancia magnética. 9. Paro cardiaco en neurocirugía. 10. Consideraciones anestésicas para cirugía de tumores de fosa posterior. 11. Consideraciones anestésicas en endarterectomía carotídea. Índice alfabético.

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